Nunca es buen momento. Siempre se van a encontrar argumentos para posponer los aumentos que se consideran mínimamente razonables.
Los últimos 10 años han sido de continua mejora para las aseguradoras que proveen de pacientes para la medicina privada. Veremos que pasa los próximos años. Pueden ser victimas de su propio éxito.
La percepción de la medicina privada, según el Barómetro Sanitario, ha sido de progresiva mejoría, aumentando hasta en un 20% los pacientes que han decidido ser tratados en la medicina privada, en los distintos escalones, tanto primario como hospitalario.
Desgraciadamente aunque la medicina pública se erige en garante de la universalidad, accesibilidad y equidad de la atención sanitaria, no siempre puede proporcionar una asistencia sanitaria de calidad a sus pacientes. Esto es, resolver el problema al paciente rápidamente, de forma adecuada y con recursos ajustados.
Muchos pacientes se desplazan a la asistencia privada por una mayor libertad de elección, por una mayor accesibilidad, por un trato más personalizado e individualizado, con mayor comodidad y con una cultura enfocada realmente a que el paciente se sienta satisfecho para que vuelva.
Esto ha llevado, en un ambiente de disponibilidad de recursos, a que se hayan contratado cada vez más polizas, lo que ha llevado a su vez a que se han dado servicios cada vez más sofisticados, soportando ingresos y tratamientos más prolongados y de mayor coste. El paciente progresivamente se ha acostumbrado a que puede contar con la medicina pública como una opción razonable.
...Y ¿qué pasa ahora en este ambiente de crisis?. Dejan de subir el número de pólizas, el intento de subir su precio, es recibido por los asegurados con amenazas de cambios de compañías, y todo ello en un ambiente en que se va generalizando la opción de la medicina privada como una opción integral, con todos su costes, y en cuando además se ha invertido en hospitales e infraestructuras.
Ahora los médicos queremos exigir que se cumpla lo que durante años se ha pospuesto. Seguro que ahora nos argumentan que no es el momento adecuado. ¿Lo será alguna vez?.